La U virtualizada: balance de lecciones aprendidas concluido el primer cuatrimestre

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  • El rector de la Universidad Creativa expone en cinco puntos qué funcionó, qué debe mejorar y qué vino para quedarse

La crisis generada por la pandemia mundial de COVID-19 sin duda apresuró muchos cambios que ya se estaban gestando, el más tangible ha sido la virtualización de labores a través de plataformas digitales.

Esto en la educación superior ha tenido un gran impacto, dado que el aprendizaje de carreras especializadas tiene muchos componentes prácticos y cursos, que parecían,  necesariamente presenciales.

Esto, sumado a la reestructuración que ha sido necesaria en todas las organizaciones, ya empieza a vislumbrar aprendizajes y lecciones. Javier Herrera, rector de la Universidad Creativa, expone en cinco puntos qué funcionó, qué debe mejorar y qué vino para quedarse.

  1. Lo académico. Sin duda el mayor reto de todos, no solo porque implicó grandes cambios a nivel operativo, sino porque de ello dependía la continuidad de los estudios de nuestros estudiantes, y eso es nuestra prioridad.

Hemos puesto en marcha herramientas de enseñanza remota, como Google Classroom, para estandarizar la forma en la que se imparten los cursos de forma virtual.

El gran desafío que enfrentamos ha estado en los talleres prácticos, por ejemplo, en Diseño de Modas, Fotografía, Arquitectura y Producción Audiovisual. Inclusive hemos enfrentado decisiones de aún no abrir algunos talleres y esperar a que sea seguro hacerlos de forma presencial o al menos en un esquema híbrido.

  1. Lo administrativo. El equipo de trabajo es medular en el funcionamiento de cualquier organización y es difícil cuando una crisis nos obliga a hacer cambios inesperados. Tuvimos que reestructurar algunos departamentos y esto baja los ánimos. A través de campañas de cohesión interna y motivación, hemos apelado a la cultura organizacional que nos une, para superar juntos la crisis y sentirnos parte de un objetivo mayor, aunque llevemos ya varias semanas de no vernos e interactuar personalmente.
  1. Lo económico. La crisis nos está golpeando a todos, tanto a nosotros como organización, como a nuestros estudiantes y sus familias. Esto nos ha exigido una respuesta inmediata y el diseño de planes de apoyo económico para impulsarlos a seguir estudiando, aún en estas épocas difíciles. Tenemos disponibles varios programas de becas en nuestras academias, que cubren desde un 30 hasta un 100% del costo, así como financiamiento sin interés para los bloques de carrera. Asimismo, hemos fortalecido e incrementado el alcance de nuestro programa de becas para apoyar a los estudiantes.
  1. La vida estudiantil. Esta es el área que estamos trabajando más arduamente en este momento. Aunque nuestros jóvenes tienen ya una intensa vida virtual, sabemos que nada podrá sustituir la “magia que se logra en un salón de clase” y lo “sabroso” de las actividades presenciales en la U, compartir con los compañeros en espacios recreativos y sociales.

Trabajamos en campañas que acerquen a nuestros estudiantes a la universidad aún cuando no podemos vernos físicamente, que los mantengan activos y en contacto con la comunidad creativa de la que son parte. Pero esperamos con ansias el momento que podamos reabrir nuestras puertas y recibirlos cara a cara.

  1. El bien común. El mayor aprendizaje que nos ha quedado es que tenemos una enorme capacidad de adaptación ante las adversidades, especialmente hoy que contamos con tantas herramientas tecnológicas que nos conectan. Todo esto alrededor de garantizar un bien común, que se ha convertido en la meta colectiva en nuestro país, y eso no tiene precio.

Herrera concluye que el adelanto que ha tenido una transformación digital que era ya inminente, ha planteado también los límites de cada tipo de organización a la hora de replantear su funcionamiento.

“Ahora tenemos muy claro y comprobado que en nuestra área educativa hay cosas que se quedarán y otras que no podemos adoptar. Por ejemplo, muchos cursos teóricos funcionan muy bien virtuales, ahorran recursos y tiempo a los estudiantes, ofrecen mayor comodidad y flexibilidad; pero entendemos también que los talleres prácticos necesitan el cara a cara y la vivencia personal para lograr el aprendizaje deseado.

Con todos estos cambios y lecciones aprendidas, se visualiza una nueva estructura que sin duda hoy es, más resiliente, más flexible, más eficiente y con opciones que se adapten cada vez mejor a las exigencias de la coyuntura y a las necesidades de nuestros estudiantes y colaboradores”, anotó el Rector.

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