Compartir

Por: José Coto – Presidente de la UCreativa

La suspensión del ciclo lectivo ante la crisis provocada por una nueva ola de COVID-19, sin duda tiene muchas consecuencias que percibimos de inmediato. La recarga de trabajo para los profesores por un nuevo cambio en los programas, la estructura familiar en un ritmo de estar todos en casa, el desfase del proceso de aprendizaje en los niños y adolescentes, por mencionar algunas.

Sin embargo, hay un problema que enfrentaremos el próximo año y que es difícil visualizar ahora, pero se vuelve indispensable abordarlo lo antes posible, para amortiguar su impacto. Me refiero a la afectación que vivirán los estudiantes de último año de secundaria para ingresar a la universidad a inicios del 2022, porque al definir la finalización del ciclo lectivo para el próximo enero, se corta un período vital de preparación para iniciar la educación superior.

Sin duda la suspensión de las clases es una decisión muy compleja, prioritaria en este momento ante la crisis sanitaria. Son momentos en los que nuestros jerarcas se ven balanceando los intereses de muchos sectores al mismo tiempo y sabemos que hay medidas necesarias para resguardar la salud de la población.

Foto: Delfino

Desde nuestra trinchera como actores de la educación superior, visualizamos dos escenarios:

La suspensión de una actividad que naturalmente necesita de una continuidad para mantener la disciplina puede generar deserción en los estudiantes de secundaria. Cuando una persona está activa en el ejercicio de estudiar, va creando el hábito y manteniendo esa disciplina, es mucho menos probable que se abandonen los estudios que cuando se hace una pausa.

El período entre la conclusión de los estudios secundarios y el inicio de los estudios superiores va a estar comprimido. Ese período por lo general se utiliza para informarse, guiarse e investigar sobre las áreas profesionales que les llama la atención y tomar una decisión tan importante como es qué carrera estudiar.

Esos meses que usualmente se tienen entre la graduación y el inicio de los cursos universitarios no van a existir para la generación de este año, y esto le agrega presión a los muchachos, que tendrán menos tiempo para decidir qué quieren estudiar. Esto podría generar a un mediano plazo, un proceso de deserción universitaria, pues esos jóvenes se verían en carreras que no tuvieron oportunidad de conocer a fondo o bien por el cansancio lógico que tendrán ante los cambios del ciclo lectivo.

Entonces, la pregunta es ¿qué podemos hacer para mitigar este impacto y aportar al bienestar de esos jóvenes que ingresarán a la universidad en condiciones completamente atípicas? Primero, para mantener el hábito de estudiar y la disciplina académica, buscar cursos cortos virtuales de temas de su interés, que no los sobrecarguen, pero que los mantengan activos.

Segundo, aprovechar esta pausa para hacer el proceso de investigación y análisis de las carreras que les llamen la atención, invertir este tiempo en informarse sobre la oferta académica en educación superior, entender las necesidades de la industria en términos de empleabilidad para contemplar las profesiones en las que tengan mejores posibilidades de conseguir trabajo rápidamente y tener claro los requisitos que cada persona debe cubrir en esa gama de opciones.

Existe una amplia oferta educativa, tanto en universidades públicas como privadas. Inclusive, los cursos cortos por los que puedan optar en este momento pueden estar alineados con sus intereses de carrera profesional, y funcionar como un primer acercamiento o prueba de lo que realmente van a encontrar en ese nicho.

Este período de suspensión de clases no deberíamos usarlo solo para descansar, sino invertir parte del tiempo en adelantar lo que hubiéramos hecho en enero próximo, para enfrentar este reto que le tocó a la generación 2021 y que sin duda será un enorme aprendizaje para sus vidas.

Extraído de: Delfino

IR HACIA ARRIBA